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Tórax en Embudo o Esternón Hundido: los síntomas, las causas y los tratamientos

Hoy hablamos de una enfermedad no tan habitual: el Tórax en Embudo o Esternón Hundido. Se trata de una dolencia complicada que afecta a más personas de las que pensamos y cuya solución pasa, de forma irremediable, por el quirófano. Te contamos todo sobre elTórax en Embudo o Esternón Hundido: los síntomas, las causas y los tratamientos

¿Qué es el Tórax en Embudo o Esternón Hundido?

Antes de entrar en profundidad, conviene saber qué es el Tórax en Embudo o Esternón Hundido. Como su nombre indica, es una dolencia en la que el paciente presenta el esternón hundido en su pecho.

La gravedad del Tórax en Embudo o Esternón Hundido dependerá de cada caso. En algunos afectados, el hundimiento es de tal magnitud, que pareciera que hubieran vaciado el pecho.

Esta afección es más habitual en niños que en niñas. Y, si bien se suele detectar a una edad muy temprana, conviene ponerle remedio en cuanto se pueda. Lo habitual es operar a los pacientes cuando andan entre 13 y 22 años. El Tórax en Embudo o Esternón Hundido es complicado para los bebés pero multiplica su gravedad cuando el afectado alcanza la adolescencia.

El Tórax en Embudo o Esternón Hundido, a largo plazo, puede llegar a afectar a corazón y pulmones. Básicamente, el hueco que se genera en el pecho, limita el espacio que tienen los pulmones para su correcto desarrollo. No podrán crecer y esto afectará, como es lógico, a todo el organismo. Más todavía si esta falta de espacio también afecta al corazón. Puede contraerlo pero también empujarlo a un lado, reduciendo su capacidad de bombeo de forma peligrosa.

Eso en los casos más extremos. En los pacientes con una afección más liviana, puede verse afectada su autoestima. Tampoco se debe desdeñar, pues hay niños que han derivado en depresión por un Tórax en Embudo o Esternón Hundido. De hecho, estos niños suelen evitar zonas como piscinas o playa, donde el Tórax en Embudo o Esternón Hundido es más habitual.

Un elemento común de estos afectados es su postura encorvada, haciendo que costillas y omóplatos cojan forma de campana. La forma de corregir esta malformación es la cirugía.

Tórax en Embudo o Esternón Hundido: los síntomas, las causas y los tratamientos

Tiempo ahora para saber más sobre el Tórax en Embudo o Esternón Hundido: síntomas, causas y tratamientos. Una dolencia que, en ocasiones, solo tiene derivaciones estéticas. No obstante, es una dolencia que suele ir a peor, por lo que conviene tratarla cuanto antes.

Por tal motivo, conviene tener controlados los síntomas del Tórax en Embudo o Esternón Hundido. Así, si la cosa comienza a empeorar, siempre se puede coger a tiempo:

  • Dolor en el pecho
  • Habituales infecciones respiratorias
  • Palpitaciones
  • Complicaciones a la hora de hacer ejercicio
  • Fatiga y cansancio
  • Silbido interno al respirar
  • Soplo cardíaco

Son síntomas poco habituales, al menos cuando se dan combinados entre sí. Además, el esternón hundido ayuda a reconocer el Tórax en Embudo o Esternón Hundido.

Las causas del Tórax en Embudo o Esternón Hundido

Las causas del Tórax en Embudo o Esternón Hundido son desconocidas. A pesar de ello, los especialistas manejan una serie de factores y elementos que pueden propiciar la aparición de la enfermedad. Estas son las causas del Tórax en Embudo o Esternón Hundido

  • Hereditario – En algunos casos se ha comprobado que la genética es la causante del Tórax en Embudo o Esternón Hundido.

Por otro lado, más que las causas del Tórax en Embudo o Esternón Hundido, lo que se ha comprobado es que los afectados también tienen otras dolencias. En este caso, éstas son las más habituales:

  • Síndrome de Marfan
  • Síndrome de Turner
  • Síndrome de Ehlers-Danlos
  • Osteogénesis imperfecta
  • Síndrome de Noonan

Los tratamientos para el Tórax en Embudo o Esternón Hundido

Por último, repasamos los tratamientos para el Tórax en Embudo o Esternón Hundido. Un tratamiento que pasa, de forma irremediable, por la cirugía. El objetivo es corregir la pared torácica y devolverle su posición natural para que tanto esternón como costillas no se vean afectados.

A la hora de afrontar los tratamientos para el Tórax en Embudo o Esternón Hundido, se puede hacer de dos formas. Y es que, en la actualidad, hay dos tipos de cirugía: abierta y cerrada. En los dos casos se usa anestesia general para que el paciente no sienta nada de dolor. Eso sí, una intervención es mucho más invasiva que otra.

  • Cirugía abierta de Tórax en Embudo o Esternón Hundido
    • Paso 1 – Corte limpio en la zona del tórax
    • Paso 2 – Se retira el cartílago que esté deformado y se recoloca el periostio de las costillas en su zona original. Así, el cartílago de la zona crecerá con normalidad.
    • Paso 3 – Nueva incisión, esta vez en el esternón, para situarlo en la zona adecuada. Como es posible que el esternón no se quede fijado a su posición habitual, el cirujano puede colocar unos elementos de metal que le ayuden. El proceso de recolocado, cicatrización y retirada de los elementos puede llegar a durar hasta un año. La retirada es rápida, ambulatoria y se hace cada 6-12 meses.
    • Paso 4 – No es de extrañar que el paciente aparezca con una drenaje que le ayude a expulsar líquidos de la zona.
    • Paso 5 – Para terminar, sólo hay que coser las zonas expuestas.
  • Cirugía cerrada de Tórax en Embudo o Esternón Hundido
    • Paso 1 – El cirujano tiene que hacer dos incisiones mínimas, una por cada lado del tórax.
    • Paso 2 – A través de estas incisiones, el doctor inserta una cámara de vídeo llamada toracoscopio. Con ella, el cirujano podrá ver en el interior del organismo y, en concreto, la zona del tórax.
    • Paso 3 – Por el otro agujero, el cirujano insertará una barra de acero adaptada que se ubicará bajo el esternón para levantarlo. Al cabo de dos años, esta barra debe ser retirada.

Como se puede ver, en la cirugía cerrada no se utiliza ni cartílago, ni hueso.

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