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Medicamentos antimicóticos – Qué son, tipos, funciones y efectos secundarios

No mucha gente lo sabe pero hay diferentes tipos de medicamentos. No nos referimos a su objetivo para mejorar la salud, que por supuesto los hay de diferentes tipos. Sino que también se pueden clasificar por los componentes que contienen y por las cualidades que poseen.

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Teniendo en cuenta estos datos hoy queremos hablarte de los medicamentos antimicóticos, qué son, tipos, funciones y efectos secundarios. En sh-sci.org te contamos todo al respecto.

¿Qué son los medicamentos antimicóticos?

Los medicamentos antimicóticos son aquellos que tienen componentes y propiedades específicos para tratar las infecciones por hongos. Estas infecciones pueden ser, por ejemplo, la candidiasis, aunque hay muchas otras infecciones de este tipo que se tratan con los medicamentos antimicóticos. 

Algunos hongos (los llamados dermatofitos ) se sienten particularmente atraídos por la queratina contenida en los tejidos duros y repelentes al agua que forman la piel, las uñas y el cuero cabelludo y pueden causar micosis cutáneas, onicomicosis o micosis del cuero cabelludo.

Esta es la razón por la cual los antifúngicos pueden usarse, por ejemplo, para tratar la tiña, el pie de atleta (una enfermedad fúngica llamada así porque a menudo afecta a aquellos que practican deportes), la candidiasis y algunas formas graves de caspa.

Sin embargo, las micosis no son patologías exclusivas de la dermatología y también pueden afectar a otros tejidos y órganos.

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Los humanos tenemos células eucariotas, cosa que también aparece en algunos hongos. Esta semejanza a nivel molecular hace muy difícil atacar a los hongos sin atacar también a las células humanas. Para salvar este problema se han desarrollado los medicamentos antimicóticos. La parte negativa es que estos medicamentos son muy agresivos y pueden presentar efectos secundarios que son peligrosos.

Las infecciones fúngicas sistémicas pueden afectar los pulmones, por ejemplo, o el cerebro; Este es el caso de la meningitis micótica, en la cual un hongo puede infectar las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal.

La relevancia de este tipo de medicamentos es particularmente actual en vista del alarmante crecimiento de las infecciones por hongos registradas en los últimos años .

Este fenómeno se debe esencialmente al aumento de la supervivencia de los pacientes que padecen afecciones de inmunodeficiencia (pacientes con SIDA, sujetos sometidos a terapias contra el cáncer, pacientes trasplantados sometidos a terapias contra el rechazo).

De hecho, un sistema inmunitario comprometido , como el de una persona con SIDA o sometido a un tratamiento de quimioterapia agresivo, o que está tomando medicamentos como corticosteroides o inmunosupresores, está particularmente expuesto al riesgo de infecciones por hongos.

De hecho, el aumento en la incidencia de micosis se refiere principalmente a infecciones causadas por hongos que no son peligrosos en sí mismos, a menudo pertenecientes a la flora microbiana normal del organismo, que sin embargo se vuelven patógenos en presencia de un deterioro de las defensas inmunes (por lo tanto, llamados oportunistas).

En estos casos, la disponibilidad de medicamentos antimicóticos efectivos es esencial, ya que las micosis oportunistas tienden a diseminarse rápidamente dentro del organismo y afectan a más órganos (micosis sistémicas) y son difíciles de controlar.

Entre las micosis sistémicas más comúnmente asociadas con la inmunodepresión están las causadas por Candida albicans (candidiasis sistémica) y Aspergillus fumigatus (aspergilosis pulmonar).

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Siempre se deben tomar este tipo de medicamentos bajo prescripción médica y con la vigilancia de un especialista. Ante cualquier molestia o duda lo ideal es acudir a urgencias o a la consulta médica.

Tipos de medicamentos antimicóticos

Hay muchas clasificaciones diferentes que se pueden realizar dentro del grupo de los medicamentos antimicóticos. La clasificación más básica es la que hace referencia a su formato. Exiten variantes de estos medicamentos de las siguientes formas:

  • Cremas de uso tópico.
  • Inyecciones intra musculares.
  • Champús y geles específicos.
  • Óvulos vaginales.
  • Medicamentos de vía oral (en jarabe, píldoras, etc.).
  • Aerosoles.
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Pero también se pueden utilizar clasificaciones mucho más profesionales si se tiene en cuenta si tratan la micosis generalizada o las micosis localizadas. Es decir, las infecciones genéricas producidas por hongos como la tiña, o las infecciones localizadas como la candidiasis.

En base a esta última clasificación vamos a ver uno a uno qué tipos de medicamentos antimicóticos existen. ¡Sigue leyendo!

1. Antimicóticos Azólicos

Estos fármacos se componen de los imidazoles y los triazoles, comparten el mecanismo de acción. Se usaron mucho en la época de los 80, para el tratamiento de la micosis sistémica vía oral.

Estos medicamentos actúan en la síntesis y permeabilidad de las membranas celulares, inhiben una enzima que intervienen el la conversión del ergoesterol, un tipo de grasa que existente en los hongos.

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Los efectos secundarios de este tipo de fármacos se asocian con un consumo de entre 800 y 400 mg. Entre los efectos secundarios se encuentran las náuseas y vómitos, la falta de ganas de comer, la diarréa o incluso el dolor abdominal.

Dentro de este grupo se encuentran:

  • Alilaminas
  • Flucitosina
  • Griseofulvina

1.2. Alilaminas

Son fungicidas y su mecanismo de acción se basa en la inhibición de una sustancia que también afecta al ergoesterol una grasa importante para los hongos. Destacan entre las alilaminas las Naftifina y la Terbinafina.

Entre los efectos secundarios están alteraciones gastrointestinales, picor, dolor de cabeza, vertigo y alopecia.

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1.3. Flucitosina

Es un potente metabolito que actúa sobre os hongos especialmente contra la criptococosis y la Cándida.

Entre los efectos secundarios están las nauseas, vómitos, diarreas y las erupciones cutáneas. En casos menos frecuentes y pacientes con daño en la médula puede agravar estos daños causando leucopenia.

1.4. Griseofulvina

Tiene una acción semejante a la colchicina y a los alcaloides de la Vinca. Inhibe la división mitótica de los hongos, este es su  modo de acción para combatirlos. Es un antibiótico específico para hongos e insoluble en agua. La absorción es del 50% y puede incrementarse si se administra con alimentos ricos en grasas.

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Los efectos adversos son numerosos aunque poco frecuentes. Depresión, alucinaciones, fatiga, dolor de cabeza, porfiria, urticaria, lupus eritematoso sistémico entre otras reacciones.

2. Antibióticos poliénicos

Estos medicamentos antimicóticos son aquellos que inhíben los esteroles, frenando así la evolución de las células eucarióticas. Mientras frenan esta evolución permiten que siga adelante el desarrollo procariótico.

Presentan un problema bastante importante y es que los microorganismos a los que atacan son muy similares a los del colesterol. Por ello pueden presentar grandes problemas seduncarios y deben utilizarse con mucho cuidado.

Dentro de este grupo se encuentran:

  • Anfoteracina B
  • Nistatina
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2.1. Anfoteracina B

Un poliéno es una molécula con dobles enlaces. Si  nuestras células y las de los mamíferos contienen colesterol las de los hongos contienen otra grasa el ergosterol.

El modo de acción de estos antibióticos  poliénicos es que se unen con el ergosterol de hongo y de esta manera lo atacan. En el caso de los humanos al tener nuestras células colesterol en lugar de esta otra grasa son menos susceptibles al ataque que los hongos.

Entre los efectos adversos están los escalofríos, la anafilaxia, la fiebre. Los niveles de creatinina sérica pueden aumentar más del 80%. Hay pérdida de sodio y potasio y se puede producir acidosis renal. Descenso de de los niveles de potasio

Función de los medicamentos antimicóticos

La función principal de los medicamentos antimicóticos es la de revertir las infecciones. Pero lo hacen atacando directamente a los hongos causantes de este problema. No se limitan sólo a acabar con la infección, ya que esta se volvería a reproducir a causa de los hongos que seguirían latentes.

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Para acabar con una situación de este tipo lo primordial es acabar con la causa de la infección. Puede que esto haga que los inconvenientes de la infección duren algo más, pero cuando terminen acabará la infección de manera definitiva. Si se combinan estos medicamentos antimicóticos con los adecuados para frenar la infección se estará combatiendo la infección al tiempo que los medicamentos de los que hablamos cumplen su función: acabar con los hongos causantes del problema.

Al igual que los antibióticos , los antimicóticos también actúan al dañar selectivamente las estructuras patógenas o los procesos celulares.

Los posibles resultados de su acción son dos. En el caso de algunos antimicóticos , las células fúngicas mueren; Por ejemplo, la medicina puede matarlos, haciendo que se filtre el contenido celular.

Otros, como el ácido undecilénico y el sertaconazol, pueden evitar que las células fúngicas crezcan o se reproduzcan.

Sin embargo, en el caso de las infecciones por hongos, la mayor dificultad encontrada en el desarrollo de fármacos que son efectivos y específicos está representada por el hecho de que, a diferencia de las bacterias, los hongos están formados por células similares a las de los organismos animales (células eucariota).

La presencia en las células fúngicas de caracteres estructurales y funcionales similares a los de las células humanas hace que sea más difícil encontrar moléculas que sean tóxicas para las células del agente infeccioso y no para las del organismo infectado.

Efectos secundarios de los medicamentos antimicóticos

Como lo hemos ido adelantando a lo largo del artículo ya sabes que existen efectos secundarios del consumo de este tipo de medicamentos. El hecho de compartir un tipo de células concretas con los hongos es muy difícil aplicar un tratamiento que los ataque sólo a ellos y no a la células humanas.

Los efectos secundarios de los medicamentos antimicóticos se dividen en dos grandes grupos, a saber:

  • Grupo 1: Si se consumen en formato de cremas, líquidos, champús y geles, aerosoles o cualquier otra variante de uso tópico los efectos secundarios son muy leves. No suelen aparecer y cuando lo hacen es de manera muy superficial. Sus efectos secundarios suelen ser el picor, la inflamación de la zona en la que se ha aplicado, o el enrojecimiento. Sin embargo, al aplicarse en una zona en la que ya hay una infección es muy difícil diferenciar estos efectos de la medicación de los efectos de la infección. Si se viera que la infección no remite y que esos efectos siguen presentes habrá que frenar el tratamiento y buscar otra alternativa.
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  • Grupo 2: Los medicamentos que de toman por vía oral son los que presentan más problemas. Los principales efectos secundarios van desde los problemas en el hígado hasta los dolores de estómago. La lista completa se forma por pérdida del apetito, náuseas, problemas de estómago, diarreas, jaquecas, problemas en la piel, dolor de articulaciones, gases, sarpullidos, mareos y dolor bucal.

Cabe destacar que no todos los medicamentos antimicóticos por vía oral presentan los mismos efectos secundarios. Aquellos que contienen terbinafina, miconazol, nistatina o fluconazol son mucho más suaves que los demás. De hecho el fluconazol se vende sin receta médica porque las probabilidades de tener problemas con este medicamentos son muy bajas. Aún así lo ideal es consultar con un médico antes de ingerir medicamentos de este tipo.

De hecho, lo mejor es dejar de tomar los medicamentos y contactar a tu médico en caso de pérdida de apetito, vómitos, sensación de malestar prolongado, ictericia, orina oscura, heces pálidas o cansancio o debilidad inusuales .

Finalmente, la administración de antimicóticos en vena, en particular la anfotericina B, puede causar pérdida de apetito, náuseas, vómitos, diarrea, dolor en la parte superior del estómago, fiebre, escalofríos, dolor muscular y articular, anemia y erupción cutánea, así como alteración de los niveles de electrolitos en la sangre y, más raramente, latidos cardíacos irregulares, cambios en la presión arterial y cambios en la función hepática.

Contraindicaciones de los medicamentos antimicóticos

Contraindicaciones de los medicamentos antimicóticos

Al confiar en antimicóticos tópicos (por ejemplo, en forma de crema), es aconsejable evitar el contacto con los ojos y las membranas mucosas (por ejemplo, el interior de la boca o la nariz), a menos que estén específicamente diseñados para administración a nivel de estos tejidos.

Además, no olvides que, como muchos otros medicamentos, los antimicóticos también pueden tener contraindicaciones.

En primer lugar, es importante recordar que pueden no ser adecuados para niños . También en este caso es aconsejable no improvisar y confiar en los consejos recibidos del pediatra y en las indicaciones dadas en el folleto ilustrativo del producto individual.

Además, pequeñas cantidades de algunos medicamentos pueden pasar a la leche materna y, por lo tanto, al niño que la nutre. Es por eso que incluso las mujeres que amamantan pueden tomar este tipo de medicamentos solo después de asegurarse de que no estén contraindicados.

En muchos casos, las contraindicaciones también pueden incluir el embarazo, pero también hay situaciones en las que una mujer embarazada se encuentra luchando con cándida vaginal; En estos casos, el médico podría dar luz verde al uso de cremas antimicóticas u otros productos para uso vaginal.
Además, antes de tomar un medicamento antimicótico , es importante tener en cuenta los problemas de salud que padece ( incluidas las alergias ) y otros medicamentos que toma.

En particular, algunos antimicóticos orales podrían estar contraindicados si padeces problemas cardíacos , hepáticos o renales, y en algunas circunstancias podrían provocar crisis de hipoglucemia en quienes padecen diabetes . Por esta razón, antes de tomarlos es bueno consultar con el médico.

Otras formulaciones, como las cremas antimicóticas que se aplican en los genitales o productos para uso vaginal, podrían dañar los condones y los diafragmas, reduciendo su eficacia anticonceptiva durante una posible relación sexual.

Algunos ingredientes activos pueden interferir con los anticonceptivos hormonales a base de estrógeno y progestina. En consecuencia, su uso podría causar sangrado inesperado; generalmente la eficacia anticonceptiva no disminuye, pero en caso de duda es bueno pedir consejo a su médico.

Además, todos los antimicóticos que se toman por vía oral interactúan con los estrógenos, y algunos ingredientes activos pueden interferir con el metabolismo de las benzodiacepinas, los antidepresivos tricíclicos, la ciclosporina y el tacrolimus, la cimetidina, la hidroclorotiazida, la fenitoína, la teofilina, el zidovudina y el antibiótico rifampicina.

En cuanto a la dieta, parece que en la mayoría de los casos ni los alimentos específicos ni el consumo moderado de alcohol interfieren con la acción de estos medicamentos.

Sustancias naturales con propiedades antimicóticas

La naturaleza nos ofrece distintos aceites y sustancias con propiedades para luchar contra los hongos.

  • Aceite de naranja
  • El aceite de citronela
  • Alicina (del ajo machacado)
  • El aceite de coco
  • El aceite de semilla de neem
  • El pachuli
  • Suplementos de selenio
  • El aceite de árbol de té
  • Las nueces
  • El zinc

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