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Fístula | Qué es

A bote pronto, todo el mundo sabe lo que es una fístula. ¿O quizás no? Nunca está de más ampliar conocimiento, sobre todo con algo que lleva siglos con nosotros. Por desgracia. Hoy te contamos qué es una fístula y todas sus derivaciones.

¿Qué es una fístula?

No es sencillo exponer qué es una fístula. Es la anormal conexión entre dos partes internas del organismo. Lo complicado de las fístulas es que pueden aparecer en numerosos órganos por todo el cuerpo. Lo normal es que se forme en la unión entre dos arterias o dos venas, incluso entre una vena y una arteria.

Todo el mundo asocia las fístulas a la zona anal y perianal y razón no les falta, es la más común. No obstante, al exponer qué es una fístula, debemos repasar otras zonas en las que también aparecen de forma asidua. Y es que, desde la tráquea al intestino, pasando por la vagina, una fístula puede aparecer donde y cuando menos lo esperas. Estos son los lugares más habituales para la aparición de fístulas:

  • Entre una arteria y una vena
  • Entre el cuello del útero y la vagina
  • Entre el cuello y la garganta
  • Entre el colon y el cuerpo
  • Entre el estómago y la superficie cutánea
  • Entre el ombligo y los intestinos
  • En los pulmones

Causas de las fístulas

Las causas de las fístulas son sencillas: una conexión no habitual entre dos partes del cuerpo. No obstante, para que una fístula se produzca, tiene que haber un motivo. Éstas son las causas de las fístulas:

  • Tras una lesión
  • A causa de una cirugía que se complique tras la operación
  • Como consecuencia de una infección. Especialmente, en el caso de la actinomicosis anal o el linfogranuloma venéreo
  • Provocada por una inflamación que deriva en fístula
  • Una fístula también puede venir de nacimiento
  • El estrés puede provocar la aparición de fístulas
  • Las heridas superficiales son causas de fístulas habituales
  • El sexo anal, los cuerpos extraños en la zona y los traumatismos en el entorno del ano, pueden desembocar en la aparición de fístulas
  • La Enfermedad de Crohn es otra causante común. Al ser una patología intestinal inflamatoria, afecta al intestino, pero en ocasiones puede afectar a zonas mucho más alejadas. Desde la boca, hasta el ano. De ahí el peligro
  • Una colitis ulcerosa puede derivar en una fístula. También es una enfermedad inflamatoria que, en este caso, afecta al colon y al recto.
  • La radioterapia y la radiación que implica al organismo, puede afectar a los tejidos perianales en tumores en la próstata, la pelvis o el recto
  • Los enfermos de diabetes también son propensos a los abscesos.
  • El cáncer anorrectal es otra de las causas comunes de las fístulas
  • Los pacientes con el sistema inmunitario débil, pueden desarrollar fístulas con mayor facilidad

Síntomas de las fístulas

¿Cuáles son los síntomas de las fístulas? Los más habituales son bastante reconocibles. Básicamente, por lo visibles y asquerosos. Estos son los síntomas de las fístulas:

  • Fiebre – El organismo reacciona ante un elemento extraño en una parte del cuerpo, elevando la temperatura. No suelen ser fiebres altas, pero son una pista de que algo no va bien.
  • Sangre – Es habitual que la zona de la fístula sangre, al crearse una herida en torno a la zona. Si es superficial, se verá con más claridad y se podrá atajar antes.
  • Dolor – Las fístulas aparecen en músculos que, queramos o no, vamos a ejercitar. El dolor suele ser intenso y prolongado al moverlo. Otro de los síntomas de las fístulas más reconocible
  • Pus – La fístula conlleva una infección que genera pus y fluidos infecciosos. Se ve mucho más claro en los que se desarrollan de forma superficial.

Tipos de las fístulas

Los tipos de fístulas se pueden dividir en varios subgrupos. Y es que entre los tipos de fístulas dependen de donde aparezcan o de cómo sean sus características. En este caso, los tipos de fístulas pueden ser:

  • Ciegas – A pesar de afectar a dos partes del cuerpo, sólo están abiertas por uno de los lados.
  • Completas – Son las fístulas que están abiertas tanto hacia fuera del cuerpo como hacia dentro
  • Incompletas – Tienen forma de tubo y van desde la piel al interior del organismo, pero no se conectan con otra zona

Una vez conocemos los tipos de fístulas según sus características, es hora enumerar los tipos de fístulas según la zona en la que aparezcan:

Fístula pancreática

La fístula pancreática aparece cuando la secreción del páncreas se va al interior o exterior del organismo, en vez de a su ruta habitual. Suele venir derivada por un trauma o una intervención en el propio páncreas.

Fístula anal

La fístula anal se da cuando la conexión entre el ano y la piel del perineo es anormal. Suele provocar intenso dolor al defecar.

Fístula coxis

La fístula de coxis también se llama sinus pilonidal o quiste sacro. Es un agujero que aparece en torno a un folículo piloso y puede ser una sola fístula o varias. Suele crecer hacia la piel, pero si lo hace hacia el ano, puede desembocar en fístula anal.

Fístula en el colon

La fístula en el colon surge cuando el estómago o los intestinos tienen una abertura anormal que permite la filtración de contenido. Puede ser:

  • Fístula enteroentérica – Si afecta al intestino
  • Fístula enterocutánea – Si afectan a la piel

Tratamientos contra las fístulas

Por último, analizamos los tratamientos contra las fístulas. Tratamientos que pasan, de forma irremediable, por la cirugía. Conocida como Fistulotomía, consiste en cortar la piel que hay sobre el músculo afectado, lo cual deja un considerable agujero abierto en la piel. El objetivo de esta intervención es que la fístula se cure de dentro hacia fuera.

Obviamente, los tratamientos contra la fístulas suele requerir el uso de antibióticos. Al haberse producido infección e intervención, conviene limitar los riesgos. Además, suele darse por la zona del ano, lo que hace más necesarios si cabe los antibióticos.

A día de hoy, los tratamientos contra las fístulas son mínimamente invasivos. La actual tecnología permite hacerlos con cirugía láser o terapia fotodinámica intralesional. Estos métodos facilitan la recuperación del paciente, un postoperatorio más sencillo y reducen notablemente las secuelas o el riesgo de infección.

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